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``Jamás pensé que tuviera que volver a la calle a luchar por nuestros derechos en España. Creí que esa época quedó superada tras la dictadura de Franco``, exclama indignado Ovidio Bustillo, de 59 años.
Sus ideales le llevaron a la cárcel durante seis meses en 1975, el mismo año que murió Francisco Franco. Después quedó prófugo y clandestino en Barcelona.
``El día de Navidad leímos un manifiesto contra el servicio militar y por la objeción de conciencia dentro de una parroquia de Cataluña. Nos detuvieron por ello y nos llevaron a un horrible calabozo``, recuerda ahora Bustillo durante una protesta en el centro de Madrid por el rescate bancario a España.
Cuando ya creía que a su edad podría dedicarse a leer, disfrutar la naturaleza o estudiar el arte románico, se ve de nuevo protestando en las calles, rodeado de ocho furgonetas de la policía y ataviado con un chaleco amarillo fluorescente en el que se lee `yayoflautas`.
``Los yayoflautas somos un grupo de personas mayores que a raíz del movimiento 15M decidimos unirnos para demostrar que los jóvenes no están solos, y que aún estamos aquí para actuar``, dice Paco González, miembro del grupo de Barcelona, ciudad donde surgió la iniciativa.
``El nombre vino porque escuchamos a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre (PP), decir de forma despectiva que los jóvenes del 15M eran unos `perroflautas` (palabra utilizada para designar de forma despectiva a los jóvenes de aspecto hippie), entonces dijimos… pues nosotros somos yayoflautas (yayo significa abuelo)``.
Ahora los yayoflautas se han extendido por otras localidades de España y todos se identifican bajo la premisa de ser un grupo pacífico de adultos en acción. ``Todavía estamos empezando pero ya somos cerca de 600 en total y hemos hecho nuestra primera acción colectiva ocupando a la vez en varias ciudades sedes de la entidad bancaria Bankia cuando fue rescatada``, explica González que forma parte de las juventudes de los yayoflautas con 60 años.
Acciones con experiencia
En la desobediencia civil pacífica es en lo que basan sus iniciativas. ``Nuestra acción más fuerte fue la ocupación de la Consejería de Interior de Cataluña. Estábamos en desacuerdo con que hubiesen detenido de forma preventiva a jóvenes del 15M``, cuenta González. ``A los yayoflautas nos se nos hace nada imposible``, añade.
``Ya tenemos aprendido cómo hay que actuar frente a la policía de cuando luchamos contra Franco. La idea es la misma que ejercíamos durante la dictadura. Convocamos la quedada en un sitio para despistarles, y después vamos hacia otro y allí protestamos``, dice Adrián Risquez, de 77 años, en un vídeo que han preparado los yayofautas de Cataluña para presentarse.
``Nosotros ya no estamos para carreras. No va ni con nuestra filosofía ni con nuestro cuerpo. Si algún policía quiere saber algo, hablamos y lo solucionamos de forma pacífica``, dice Bustillo. Aunque ahora la resistencia pacífica puede ser delito tras la nueva ley que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (PP), aprobó hace unos meses.
``Ahora los responsables políticos vuelven a tener la tentación de la represión y vuelven a pedir la documentación cuando se concentran 20 personas. Hace 30 años había menos miedo que ahora``, estima Bustillo, que tras salir de la cárcel por la Amnistía de 1976 siguió trabajando con el movimiento no violento en educación para la paz, haciendo talleres con niños. ``Les enseñamos a resolver problemas sin violencia``, recuerda.
Para Bustillo, la transparencia política y financiera es fundamental. ``Lo de la banca es absolutamente vergonzoso. Los malos gestores, los que nos han hundido, se han ido con millones de euros en prejubilaciones, y luego suben los impuestos para comprar el pan al que está en la miseria. En efecto, es indignante``, dice sofocado.
``Vamos para atrás``
``Los yayoflautas estamos viendo a diario como derechos que hemos tardado años en conseguir de forma pacífica se destruyen de un día a otro, con una simple ley``, dice Bustillo, que ha sido despedido de un centro privado de Atención al Minusválido en el que ha trabajado durante 26 años.
``Nos han despedido a mi mujer y a mí, que trabajábamos en la misma empresa privada. Ahora estamos los dos desempleados y por eso mis hijos no tienen acceso a la tarjeta sanitaria europea. Treinta años trabajando para no poder ofrecerle a mis hijos seguridad…``, suspira.
``Vamos para atrás``, grita otra de las yayoflautas en la protesta de Madrid que lleva un cartel con la foto del tío Sam en el que se lee. ``FMI: Los viejos viven demasiado, nos salen caros. Quiero tu pensión ¡Ahora!``. La mujer calcula y dice a los compañeros… ``¿Os habéis fijado? Hay al menos cuatro policías por cada uno de los manifestantes``, declara.
``¡Y que pagamos con nuestros impuestos!``, añade otra de ellas mientras reparte papeles con la dirección del blog y el twitter de los yayoflautas.
``He pasado de escribir con pluma y la tinta a tener que ponerme a aprender el twitter en el ordenador. Pensaba que ya esto no me iba a hacer falta, que podría por fin invertir mi tiempo a dedicarme a lo que me gusta, y ahora las plantas están medio secas porque no las puedo cuidar. Pero hace falta que volvamos a levantarnos para luchar otra vez por nuestros derechos``, concluye Bustillo.
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